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Los problemas que presentan los ríos
del valle de Tarija, son comunes a todos, el sobre pastoreo conjuntamente
con la deforestación y la inestabilidad del suelo, provocan una
erosión muy fuerte en las cabeceras con una posterior sedimentación
de materiales en la parte baja de la cuenca aumentando el nivel del lecho
de los ríos.
La ampliación del área de cultivo hasta los
bordes mismos de los cauces, sin considerar un margen de protección,
aumenta su vulnerabilidad hacia las crecidas; a esta situación
se suma la extracción de áridos no regulada que produce
la formación de nuevos e innumerables cauces ocasionando frecuentes
desbordes en las riberas con el consiguiente arrastre de tierras cultivadas.
Este panorama se complementa con la contaminación
de las aguas servidas de las poblaciones circundantes y los agroquímicos
usados en los cultivos adyacentes.
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