DON CARLOS PEDRO ARNOLD NUESSER
SINTESIS BIOGRAFICA
H:. M:. ALVARO AVILA VADILLO
En nuestra Logia siempre recordaremos la honrosa memoria de
nuestro muy Querido Hermano Carlos Pedro Arnold Nuesser, pero este recordatorio no es
simplemente un homenaje a su terreno cuerpo sino más bien a su espíritu, y es a ese
espíritu hecho hombre a quien extrañamos, ya qué en este agitado tránsito por el
mundo, pasó como el sembrador, dejando sus enseñanzas y es así que esas enseñanzas no
han caído en el erial, al contrario, han crecido, se han hecho árbol de robusto tronco y
han fructificado y de ese fruto ha nacido la logia que hoy como un sencillo homenaje lleva
muy merecidamente tu nombre.
Cuando la Muy Respetable Logia "CARLOS ARNOLD NUESSER
DIGNIDAD Y CONSTANCIA Nº 17", me encomendó labrar la presente plancha en homenaje a
nuestro mentor, reflexioné profundamente sobre el trabajo a realizarse ya qué considero
tarea harto difícil escribir sobre alguien a quien no se ha conocido sobradamente, y mi
breve vida masónica no alcanzaba apenas sino para esbozar unas breves líneas sobre
nuestro querido don Carlitos, como cariñosamente lo llamábamos los amigos y los
hermanos.
Esta situación me obligó a acudir a su digna familia en
busca de una guía que me permita en lo mínimo, hablar sobre nuestro mentor con alguna
autoridad, sin embargo a través de estas sencillas líneas quiero en lo mínimo traslucir
algo de su carácter, de su personalidad, de su lucha por la educación y su constancia en
el desarrollo de cuanta actividad emprendió.
Luego de estas iniciales y breves consideraciones ingresaré
al tratamiento de la parte biográfica haciendo notar que los datos y fechas utilizados
corresponden exclusivamente a los proporcionados por los familiares de nuestro MAESTRO
homenajeado, además de algunas experiencias vividas tanto por los hermanos del taller
como por el autor de esta breve y sintética biografía.
Corría el año 1907 en la costera ciudad de Antofagasta
(Chile), a orillas del majestuoso Océano Pacífico - nuestro litoral cautivo - en cuyas
costas un día 20 de Octubre de aquel año, la familia de inmigrantes alemanes conformada
por el Ing. Godofredo Arnold y doña Clara Nuesser, es alegrada con el nacimiento de su
primer hijo a quien al inscribirlo en el Consulado Alemán lo llamarían Carlos Pedro, el
qué a la postre, resultaría el mayor de siete hermanos.
Al siguiente año, 1908, cuando Carlos Pedro apenas contaba
con tres meses de edad, la familia Arnold Nuesser se traslada a un país para ellos
desconocido llamado Bolivia, atraídos además por el auge de la minería llegando primero
a Uncía para trabajar el Ing. Arnold en la Patiño Mines y al breve tiempo nuevamente
deben cambiar su residencia y esta vez es la ciudad de La Paz su nuevo destino, ciudad
donde permanecerán hasta 1910. Pero el espíritu aventurero de don Godofredo que lo
había alejado de su vieja Alemania podría más que la minería, hecho que lo obligaría
a buscar nuevos horizontes y, cuando el benjamín, apenas contaba con tres años de edad,
la familia nuevamente emprende viaje, y esta vez será en definitiva, Tarija, el
departamento donde la familia fije su domicilio y fije sus raíces en forma permanente.
Entre 1914 y 1915 a la edad de 7 años, Carlos Pedro recibe
por primera vez enseñanzas y su instrucción se encuentra a cargo de un maestro alemán,
que sería el encargado de guiarlo por la senda de la disciplina, virtud qué lo
acompañó hasta el fin de sus días.
En 1916, la vieja Europa se encontraba en llamas en medio del
fragor de la Primera Guerra Mundial, esta situación hizo qué don Godofredo Arnold como
súbdito alemán fuera incluido en la lista negra de los aliados beligerantes y este hecho
dio lugar a qué todas las actividades económicas del Ing. Arnold fueran bloqueadas y
como resultado de estos hechos es obligado a dedicarse a las labores agrícolas
adquiriendo para este objeto, una propiedad en la selvática región de Cambarí, en el
interior de la Provincia Arce, trasladándose allí en compañía de toda su familia y
fijando en forma transitoria su residencia durante un lapso de tres años.
En 1920 nuestra convulsionada patria se sacude con la
Revolución del 12 de Julio, pero sería este acontecimiento el qué cambiaría nuevamente
el rumbo de la familia Arnold Nuesser, ya qué las autoridades triunfantes en la
revolución, mandan sacar a don Godofredo de la selva para nombrarlo Profesor de Física
del Colegio Nacional San Luis, hecho qué posibilita qué el adolescente Carlos Pedro de
13 años de edad pudiera asistir por vez primera a las aulas de una escuela formal e
ingresar al tercer año de primaria en la Escuela Franciscana, es su maestro el Sr., José
Moreno Brown qué con sus enseñanzas y dedicación logra nivelarlo con el resto del
alumnado e incluso posibilitar su ingreso al Colegio donde trabajaba su padre. A los 14
años y en atención a su edad, previo examen de ingreso, gracias a la preparación del
Director del establecimiento don Adolfo Piñeiro Román, eminente educador chileno, logra
su ansiado ingreso, al Colegio Nacional San Luis.
Entre 1922 y 1927, cursó el Colegio Nacional San Luis, donde
recibió su Diploma de Bachiller en Humanidades. En 1928 el flamante bachiller acude al
llamado de la patria y se presenta a cumplir como todos los jóvenes de la edad, con el
Servicio Militar, pero su deber no lo cumple en nuestra ciudad, sino qué debe partir al
Chaco Boreal en un destacamento al mando del Cnel. Carlos Quintanilla Quiroga; este viaje
solamente llegó hasta la localidad de Piedra Larga lugar donde tenía su campamento
central, "la Empresa Constructora de don Víctor Navajas" qué había tomado a
su cargo la construcción del camino de penetración al Gran Chaco, allí los Ingenieros
Arturo Vandemberg, su ex profesor de matemáticas, Jefe Técnico de la Empresa, Rafael
Camponovo, Jefe de Estudios, su Sr. Padre, Jefe de Construcciones y Hans Block Inspector
Fiscal, conocedores de la preparación y habilidades del novel bachiller, solicitaron al
Cnel. Quintanilla le permitiera quedarse a cumplir sus deberes militares en la Empresa, el
mencionado Cnel., accedió a la solicitud, hecho este qué permitió que fuera nombrado
Ayudante del Ing. Jefe, para luego ascender a Jefe de una Comisión de Trazado y
Nivelación, cargo qué desempeñó hasta 1930.
El tiempo de permanencia en la Empresa, fue de gran provecho
para el joven Carlos Pedro, primero por su trato con los Ingenieros antes mencionados y
luego por su relación con el patricio tarijeño Dr. Bernardo Navajas Trigo, qué en ese
entonces se desempeñaba como sub contratista de la Empresa Constructora y debía visitar
constantemente la obra. Después de largas jornadas de arduo trabajo, en las noches
sostenían amenas tertulias y las charlas versaban sobre los más diversos temas, no sólo
de carácter técnico sino también humanísticos y de cultura general, las mismas que
eran ávidamente seguidas por don Carlos tratando de asimilar la mayor cantidad de
conocimientos, hábito que lo acompañaría durante toda su existencia, conocimientos qué
más tarde amplió y consolidó con una perseverante pasión por la lectura de libros
selectos, qué fue adquiriendo poco a poco, hasta formar una buena biblioteca,
considerando a los libros, sus profesores, y la biblioteca, su universidad.
Desmovilizado en 1930, don Carlos Arnold, regresa a
establecerse a la zona de Tariquía donde adquiere la propiedad denominada: " Pampa
Grande" la misma qué dedica al cultivo de caña de azúcar y a la ganadería, y como
actividades complementarias la molienda de caña y su destilación, esfuerzos qué pronto
harían de su persona el más próspero agricultor, ganadero e industrial de la zona.
Durante su permanencia en Tariquía, conoce a doña Máxima
Mendieta López, con quien contraería nupcias a sus 25 años de edad, un 30 de Mayo de
1932. Su agraciada compañera qué en ese entonces, contaba con 20 años de edad, sería
quien permanecería a su lado hasta el fin de sus días fiel a su promesa matrimonial de
acompañar al esposo..."Hasta que la muerte los separe".... Nace también con el
matrimonio esa sed de enseñanza al prójimo, qué es otra de las virtudes qué acompañan
por siempre a nuestro querido hermano, funda con doña Máxima una pequeña escuelita que
contaba con una sola aula, la qué luego con el devenir del tiempo se convertiría en un
verdadero templo del saber al servicio de los vecinos de esa extensa y alejada zona de
nuestro departamento. Al construir la escuela había que dotarla primero de mobiliario,
luego de algunas comodidades como ser la luz, utilizando primero en este cometido una
lámpara a kerosén, pero como en el denodado espíritu de don Carlos ese afán de mejorar
las cosas no tiene límites en la acuciosa mente creativa del maestro, es que fabrica una
rueda pelton construida con madera dura, abundante en la zona, montada sobre dos
rodamientos y, aprovechando una caída de agua en el lugar, mueve un generador qué les
proporciona la tan ansiada electricidad.
En esa constante lucha de mejorar e innovar, adquiere primero
una máquina de escribir, luego una máquina fotográfica y en 1944 un buen radio receptor
que lo mantendría constantemente informado del acontecer del mundo, pero su mayor logro e
impulsado por su espíritu de superación y ese su hábito por la lectura, lo llevan a una
constante e incesante búsqueda y adquisición de libros, especialmente los dedicados a
las Ciencias de la Educación qué le servirían más tarde para su propia preparación
como profesional maestro.
La pequeña escuelita privada, perdida en medio de la
inmensidad de los bosques tarijeños, poco a poco fue adquiriendo renombre y esa fama y
renombre llega a la capital juntamente con el nombre de su fundador, esta situación
favorece para qué en 1940 se le asigne oficialmente un ítem, y en 1941 el Rótary Club
de nuestra ciudad lo distinga como al mejor maestro del año.
Durante la década de los años 40 asiste a varias
concentraciones y conferencias de carácter educativo tanto nacionales como
internacionales, patrocinadas por el Servicio Cooperativo Interamericano de Educación en
la ciudades de La Paz y Cochabamba y las localidades de Warizata, Santiago de Huata y
otras, en las qué a pesar de ser uno de los pocos maestros interinos, sobresale siempre
entre los mejores, gracias a su autoformación y a sus conocimientos no solo pedagógicos,
sino también humanísticos y a ese don de la palabra qué el Gran Arquitecto le
confiriera y qué lo convirtiera en un gran orador.
Transcurren los años y en 1945, la pequeña escuela
particular de Tariquía, muestra un claro crecimiento, ya qué por aquel tiempo ya contaba
con 7 cursos, uno de pre-básico y seis hasta llegar al sexto de enseñanza primaria, este
notorio crecimiento no es ajeno a las autoridades educativas del departamento quienes
conocedoras de tan loable esfuerzo de la familia Arnold López, le conceden el premio de
elevar a la escuela al rango de "Central de Núcleo Escolar Campesino" el
segundo en su género en Tarija, después, del Núcleo Escolar de Rosillas, y se le asigna
como área de influencia las escuelas secciónales de toda la cuenca del Río Bermejo en
la Provincia Arce y las correspondientes a la Provincia O Connor, zonas en las qué logró
fundar numerosas escuelas secciónales y dos nuevos Núcleos Escolares, el de Salinas en
la Provincia O Connor y el de la Capilla de Bermejo en la jurisdicción de la Provincia
Arce.
En 1946 el Ministerio de Educación, convoca a un Concurso
Nacional sobre Educación Rural al qué se presenta don Carlos, ocupando el Segundo Lugar,
pero su gran satisfacción no sólo es por ese honroso segundo lugar, es además por el
hecho de qué 5 maestros bajo su dependencia, son también premiados, situación esta qué
denota no sólo su preocupación por la superación de sus alumnos, sino también la de
sus propios maestros.
Durante los años 1947, 48 y 49, las Autoridades Nacionales,
el Servicio Cooperativo Americano - Boliviano y las Autoridades Distritales, hicieron
frecuentes visitas al Núcleo de Tariquía, pese a la distancia y el mal camino, y siempre
insistieron en qué el trabajo organizativo y las experiencias educativas allí
emprendidas, debían adoptarse a nivel nacional, o por lo menos a nivel departamental.
La responsabilidad educativa adquirida por don Carlos Arnold
ocasiona qué en l950 deba de dejar de lado sus intereses agrícolas, ganaderos e
industriales en la zona de su residencia, dejando todo esto en manos de mayordomos y
administradores; acepta primero la Jefatura de la Inspección Departamental de Educación
Rural, haciéndose cargo luego de la Jefatura Distrital de Educación Fundamental, trabajo
qué desempeñó hasta 1952 y tubo que dejar el mismo por presiones políticas propias de
la época, para ocupar después la Dirección de la Escuela Normal Rural de Canasmoro,
permaneciendo en ella hasta 1955 pero las intrigas políticas también llegaron allí, por
lo qué a partir de 1956, prefirió hacerse cargo de la Dirección del Núcleo Escolar
Campesino Fronterizo de la Capilla " Prof. Adolfo Piñeiro Román", luego de
proceder a su reorganización consiguió dotar al Núcleo, de un nuevo y espacioso local
propio ubicado en la vecina localidad de la Mamora. Gracias a su constante labor logra
fundar una veintena de Escuelas Secciónales situadas a lo largo de la Frontera, hasta la
localidad de Bermejo.
La Dirección del Núcleo de la Mamora la ocupó durante 16
años hasta 1970, año en que las Autoridades Educativas lo convocan a la jubilación y
cuando aún en pleno uso de sus facultades podía seguir prestando valiosos servicios a la
causa de la Educación Rural.
En 1950, algunos miembros de la Gran Logia Masónica de
Bolivia qué conocieron al profesor Carlos Arnold en la ciudad de La Paz, lo encuentran en
nuestra ciudad y lo invitan a iniciarse en Masonería, Don Carlos gustoso acepta tal
invitación, y es un 15 de Octubre de 1951 cuando se realiza su Ceremonia de Iniciación.
El ingresar a una Logia Masónica le permite ampliar sus conocimientos y seguir estudiando
y superándose en todos los campos del saber humano, especialmente en las ciencias
humanísticas heredadas de las Escuelas de los Misterios de la antigüedad.
En esta institución iniciática, filosófica, filantrópica y
progresista, el Prof. Carlos Arnold, gracias a su dedicación, espíritu de superación y
constancia, su carrera masónica es brillante lo qué le permite llegar a alcanzar altos
grados y ocupar las más importantes funciones jerárquicas tanto en Tarija cuanto en el
ámbito nacional. Su logia madre, la Narciso Campero Nº 10, fue el escenario donde
nuestro querido don Carlitos brilló por luz propia qué solamente fue opacada por su paso
al Oriente Eterno.
Gracias a sus relaciones masónicas y fundamentalmente a su
extraordinario conocimiento de los lugares donde transcurrió gran parte de su proficua
existencia, en 1971, la Universidad de Tucumán a través del Instituto "Miguel
Lillo", lo distingue con una invitación para realizar un estudio de prospección
forestal y catalogación botánica, en las zonas de Toldos y Lipeo pertenecientes a la
República Argentina, territorios estos qué anteriormente fueran parte de nuestra heredad
patria.
En 1972, la Gran Logia de Bolivia del Rito Escocés Antiguo y
Aceptado, llama a don Carlos para colaborar en la reorganización de la Logia Narciso
Campero en nuestra ciudad, la misma qué se hallaba en sueño hacía varios años, su amor
a masonería lo lleva a aceptar este reto y ni la distancia que lo separaba de nuestra
ciudad, pues, él vivía en la localidad de la Mamora son impedimentos para trabajar los
días miércoles y levantar nuevamente las columnas de su logia en este valle.
Con la finalidad de qué don Carlos fije su residencia en
nuestra ciudad un hermano qué gerentaba en aquel entonces Servicios Eléctricos Tarija
S.A. (Setar S.A.), le ofrece como ocupación profana, la Jefatura de Almacenes y
Adquisiciones de Servicios Eléctricos Tarija, cargo qué ocupa hasta 1978 y a raíz de un
accidente que lo deja semi inválido a los 71 años, se ve obligado a dejar de desempeñar
labores profanas. Pero lo sucedido no es ningún impedimento para frecuentar al Templo
donde todavía somos testigos de sus hermosas enseñanzas que, no deja de dárnoslas aun
en su lecho de enfermo, donde juntamente con un grupo de hermanos, un 20 de octubre de
1992 y en un justo y merecido homenaje de quienes nos considerábamos sus discípulos,
festejamos su último cumpleaños, remarcando que esas enseñanzas nos las imparte hasta
el último día de su existencia terrena.
Don Carlitos, atribulado por las enfermedades que habían
minado su terrenal cuerpo más no su espíritu, rompe sus cadenas, mundanas y deja este
valle de lágrimas un 14 de agosto de 1993 a la edad de 86 años, pasando al Oriente
Eterno para ocupar un sitial de privilegio junto al Gran Arquitecto del Universo.
Y que mejor manera existe de recordarte siempre que no sea la
de tributar en esta oportunidad, un sencillo homenaje a la figura del hombre, del amigo,
del hermano del maestro que sirviera de inspiración y guía a este grupo de hermanos,
para bautizar con su nombre y virtudes una nueva logia masónica en nuestra querida tierra
y, cuando este grupo de hermanos tomamos la decisión de formar este taller, la elección
del nombre y la adopción de sus virtudes no nos fue tarea difícil, ya que desde antes
que pasaras al Oriente Eterno, habíamos meditado que el mejor homenaje que se puede
rendir a un masón de tu talla, es perpetuando su memoria y nosotros al hacerlo hemos
inmortalizado tu nombre.
Flota aun en nuestro recuerdo el eco de tus palabras en sabias
enseñanzas cuando nos repetías constantemente ¡Constancia muchachos Constancia! y
justamente recordando aquello es que anteponiendo al número correlativo de nuestra Logia
le pusimos dos virtudes, la primera ¡DIGNIDAD! Por que con Dignidad supimos afrontar
severas tempestades de incomprensión, mentiras y malicia y permitirnos con la suficiente
dignidad llegar hasta este hermoso momento, en que a los pies de tu última morada venimos
a rendirte cuentas de nuestros actos; y la segunda por que con la !CONSTANCIA¡ que nos
inculcaste supimos llevar adelante nuestras conjuntas intenciones de engrandecer la
Masonería en nuestra querida Tarija, para mayor gloria del GRAN ARQUITECTO DEL UNIVERSO ;
y es por eso que : con DIGNIDAD Y COSNTANCIA seguiremos adelante en esta difícil e
incomprendida tarea cual es la formación integral del individuo.
Hoy, quienes ayer compartiéramos él ultimo tramo de tu
sencilla y fecunda vida, somos la rama del viejo tronco que ha fructificado en la Logia
que con humilde orgullo y honor lleva tu querido nombre, asumimos el compromiso de
continuar por el largo y difícil sendero de la vida masónica que nos legaras; para que
en un futuro no muy lejano sean muchos más los seguidores de la verdad, la paz y la
hermandad y juntos compartamos la gran trilogía universal que se expresan en los
principios de LIBERTAD, IGUALDAD Y FRATERNIDAD.
Gracias maestro por tus enseñanzas y ejemplo, gracias querido
hermano por tu entrega a las causas nobles, por las luces que irradiaste desde Oriente,
por las enseñanzas qué nos legaste, por la CONSTANCIA qué nos inculcaste por tu grato y
hermoso recuerdo y el ejemplar mensaje que nos dejaste qué perdurará por siempre entre
nosotros, tus humildes hermanos del taller y que hoy se permite hacerte llegar también
esta sencilla oración:
¡OH! GRAN ARQUITECTO DEL UNIVERSO. Potencia infinita. Fuego
Sagrado que fecundiza cuanto existe. Todo vive en Ti y para Ti, la luz y las tinieblas te
son iguales. Tu ves nuestra muerte, como has visto nuestro nacimiento. Los secretos de la
tumba te son conocidos. !Ojalá que nuestro muy querido hermano Carlos Arnold Nuesser viva
por siempre contigo, como vivió con nosotros ¡.
Hermanos míos; la muerte no es más que el principio de una
nueva vida. El que ha vivido como hombre de bien no debe temerla. Que el alma de nuestro
querido hermano Carlos, se remonte a la Patria de las Almas y que el Gran Arquitecto del
Universo lo haya recibido con su bondad y le haya acordado la recompensa de los justos.
Valle de Tarija, Marzo 2000 E:. V:.