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A TODOS LOS HERMANOS  

 

 

 

EN BUSCA DEL ALMA PERDIDA

H:. MM:. GUSTAVO AGUIRRE PEREZ

Algunos lo llaman conciencia, otros prefieren hablar de espíritu, los teólogos ya no son los únicos que indagan en el mundo inmaterial.

¿Qué opina la ciencia de ello?

Stefhen Joy Grauld opina: "Los postulados religiosos, tales como la existencia del alma, no son hipótesis comprobables, por lo que la ciencia jamás podrá estudiarlos".

¿Quiere decir esto, que el alma es solo cosa de teó1ogos y religiosos?

¿Hemos hallado un auténtico limite para la ciencia?

Algunos pensadores no se resignan a ello. El humanista norte americano Thomas Clark, advierte que "ciencia y religión estudian el mismo mundo -el único que conocemos- y por lo tanto, debe compartir ciertas piezas de su discurso".

"Incluso si hubiera algo inmaterial que escapa a nuestra percepción -continúa- esto debería interactuar en algún punto con el mundo material. La creencia en el espíritu puede implicar una determinada toma de postura frente al aborto la biotecnología, por ejemplo: Así que la ciencia no debe cerrar las puertas a su conocimiento".

Lo importante es que la ciencia se ha puesto manos a la obra para confrontar al ser humano en aquel las cuestiones a los que antes sol o parecerían ser útiles la religión y el ocultismo. La frontera entre ambos sistemas de conocimiento -el científico y el teológico-empieza a borrarse.

Muchos investigadores escépticos se encuentran cómodos con el divorcio entre creencias y evidencias, pero para otros, ignorar la religión es una postura difícil de sostener.

"Cada vez son más los científicos que se zambullen en las orillas donde ciencia y religión colisionan y proponen superar el vacío que hay entre ellas para crear modelos de respeto mutuo. Solo así, piensan, se podrán ampliar los límites de la ciencia y se combatiría con mayor vigor el fundamentalismo, el esoterismo, el culto por lo pararracional, el conocimiento y la pseudo ciencia. Porque la diferencia entre el pensamiento racional y el irracional es que el primero, el racional, es sabedor de sus propios límites.

Algún os filósofos y científicos se han sentado en la misma mesa para tratar de desentrañar que es lo que nos diferencia de los animales, como se forma nuestra conciencia, de que manera están hechos los sentimientos, donde está, en definitiva, el alma. Los defensores de la llamada línea dura, sostienen que la conciencia tiene propiedades únicas, es privada, subjetiva y propia del individuo y, por eso no puede ser observada por nosotros.

La hipótesis de los dos mundos de Descartes, denominada dualismo, ha sido objeto de amplio desarrollo filosófico. Parece que esta concepción de los dos mundos explica adecuadamente la totalidad de nuestra experiencia y conocimiento.

Sin embargo Popper. presenta su concepción de los tres mundos, que por lo menos a nosotros nos permite racionalizar mejor el encuentro entre la ciencia y la concepción filosófica o religiosa del espíritu y la materia.

Mundo I. Es el de los objetos y estados físicos, entre los cuales se comprenden, no sólo la materia y energía inorgánica del Cosmos, sino también toda la biología, las estructuras y actividades de todos los seres vivos, plantas y animales e incluso el cerebro humano. Abarca también el substrato material de todos los objetos o artefactos hechos por el hombre, máquinas, libros, obras de arte, películas y computadoras.

Mundo II Es el de los estados de conciencia o mentales, para nuestro propósito no necesitamos suscitar ahora el problema de la conciencia del animal, sobre el qué, cabe ser agnósticos.

El mundo dos es el que cada uno de nosotros conoce solo directamente respecto a sí mismo, y en otras por interferencia.

Es el mundo del conocimiento en sentido subjetivo y comprende las experiencias en curso de percepción, pensamiento, emociones, imaginaciones, intenciones y recuerdos.

Mundo III En cambio es el del conocimiento en sentido objetivo, y, como tal, posee una extrema gama de contenidos.

Así por ejemplo abarca las expresiones del pensamiento científico, literario y artístico que han quedado conservados en forma codificada en las bibliotecas, museos y demás depósitos de la cultura humana. En su composición material de papel y tinta los libros pertenecen al mundo I pero el conocimiento codificado que contienen los textos impresos pertenecen al mundo III y lo propio cabe decir de las pinturas y otras obras creadas por el hombre.

Los integrantes más importantes del mundo III son los sistemas teóricos que comprenden los problemas científicos y las controversias críticas que origina la discusión de estos problemas.

En suma cabe decir que el mundo III abarca los registros de los esfuerzos intelectuales de toda la humanidad a través de las edades hasta hoy, 1 o que cabe llamar, herencia cultural.

El Mundo III ha sido llamado por Popper, el mundo del espíritu objetivo. Puede parecerse al Mundo Platónico de forma e idea pero, en realidad, es completamente diferente. Para Platón el III Mundo comprendía verdades eternas, que proporcionaban explicaciones últimas y el sentido a toda nuestra experiencia; y nuestros esfuerzos debían tender a captar y comprender esas verdades eternas. Habían de ser contempladas e intuidas pero no criticadas ni modificadas. Formaban un tercer mundo de objetos posibles del pensamiento que tenían carácter trascendental. Es indudable que este mundo Platónico difiere del Tercer mundo de Popper, que es hecho por el hombre y surge de nuestros esfuerzos por comprender y hacer inteligible el mundo I e incluso el mundo II. Esto lo llevamos a cabo planteando problemas y luchando con ellos en nuestro afán de obtener una comprensión cada vez más profunda del conjunto de nuestra experiencia. Se trata de una empresa cooperativa de esfuerzo mental creador y crítico, en esta empresa tenemos las interacciones entre el mundo I y él yo sujeto de experiencias (mundo II) y el mundo del espíritu objetivo con sus ideas en sentido objetivo (mundo III). Es este un mundo de posibles objetos de pensamiento, es el mundo de la civilización y la cultura de todas las edades, hasta la constante actividad creadora que hoy se desarrolla.

La inimaginable complejidad organizada del cerebro ha hecho surgir propiedades (Mundo II) de tipo diferente de todo lo que relaciona todavía con la materia del mundo I, con sus propiedades tal como los define la física y la química.

El mundo II se define como el mundo de la experiencia subjetiva y por consiguiente, es peculiar, de cada individuo; sin embargo, la comunicacion mediante el lenguaje descubre que otros individuos tienen experieneias subjetivas comparables. Lenguaje comunicacional. Lenguaje proporcional descriptivo y razonado.

Queremos inferir que lo esencial del ser humano es la realidad de la experiencia consiente con toda la riqueza y variedad que caracteriza la existencia del mundo II, Además esta experiencia se refleja sobre sí misma, en el sentido de que sabemos que podemos conocer.

Nuestros últimos esfuerzos consisten en comprender esta realidad primera en relación con las realidades secundarias del mundo de la materia - energía (mundo I) y del mundo del pensar objetivo que abarca el conjunto de la civilización y la cultura (mundo III).

En él (mundo II) tenemos creaciones mentales tan profundas que aún no podemos codificarlas para exponerlas en el mundo III.

Lo que expongo corresponde al mundo III, y expongo, problemas, argumentos, e hipótesis, donde imperan la valoración crítica y la imaginación creadora. Este (mundo III) es la palestra donde se libran las batallas científicas, primero en el propio hombre al valorar sus hipótesis y comparar los con lo que para él es real y luego al expresarlas a Uds., para recibir y originar discusión.


Valle de Tarija, Marzo 2000 E:. V:.
 

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Última modificación: 28 de marzo de 2000